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La leyenda de Jimmy Vargas.

loNuestro
Tiene más de 48 horas, ya no compite por la portada.
  • El País” – Lunes, 24 de Agosto de 2.009

laleyendadejimmyvargas Fue el mejor detective de los años cincuenta. Y el más profesional. Siempre estaba en el lugar preciso en el momento equivocado y dominaba los diálogos como nadie. Sus frases parecían disparos de un Colt 45. Como personaje lo tenía todo. Un pasado turbio, gancho con las mujeres y una tendencia innata a meterse en líos pasadas las dos de la madrugada. Ganó varios premios de novela e incluso llegó a hacer un par de películas. Le partieron la cara más de una vez y otras se la partió él solo con su deportivo tuneado en las noches de estreno y Johnnie Walker. Finalmente, se estrelló también profesionalmente porque no vio cómo cambiaban los tiempos y los títulos en los editoriales. Mientras los escritores renovaban el género con hackers informáticos y asesinos manipulados genéticamente, él seguía a su bola, con su pinta de Robert Mitchum de serie B, gabardina larga, cigarrillos turcos y loción de masaje Varón Dandy. Fiel a los valores de antes y a su música de siempre: La niña de Puerto Rico, Love me tender, Solamente una vez... Su mundo seguía siendo el de los locales de champán barato y moqueta raída con mujeres de vuelta de muchos camerinos, de polis duros y a veces nobles, de amigos que saben estar callados y viejos pistoleros que regresan.


Yo conocí entonces a Jimmy Vargas en sus momentos últimos y confusos, cuando ya era un tipo entrañablemente anacrónico y olvidado por los lectores. No era guapo, pero conservaba aún cierto aire de viejo galán desvencijado, el tupé gris, los andares tambaleantes, la mirada brumosa. Lo entrevisté un par de veces para La Semana Negra de Gijón. Me habló exultante de sus nuevos proyectos, una nueva entrega con escenarios de lujo y éxitos como los de años atrás. Me habló de Hollywood, de fiestas de verano en piscinas iluminadas con luz turquesa y música hasta la madrugada vestido de esmoquin con pajarita y fajín a lo Frank Sinatra.


Le dejé hablar mientras caminábamos por el paseo marítimo con la brisa de frente y el tiempo en contra, sin que se me notara la tristeza, asintiendo a todo lo que me decía, mintiéndole como las mujeres con las que estaba acostumbrado a tratar. Diciéndole que sí, que era el más grande. Que nunca había habido otro como él. Que no iba a haberlo jamás.


Me acompañó al hotel y antes de que se fuera, le pregunté con la grabadora ya apagada si en su profesión conocía alguna maldita manera de ganar.


Sonrió con una mueca escéptica de viejo maestro del oficio que sabe cómo y dónde termina todo.

-Bueno -respondió- quizá haya un camino para perder más despacio.


Y ésa fue su última y ambigua despedida. Después me estrechó la mano y lo vi alejarse caminando solo hasta desaparecer en esa esquina oscura de los quioscos donde habitan los héroes de los tebeos y las novelas baratas.


Jimmy Vargas. Sí, señor. Toda una leyenda.


Susana Fortes es autora de Esperando a Robert Capa (Planeta).

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Mi colega de siempre.

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  • Intérprete: El Arrebato.
  • Álbum: Que salga el sol por donde quiera.
  • Compositor: Javier Labandón
  • Sello discográfico: EMI Music Spain.
  • Página web oficial: http://www.elarrebato.es
  • País: España.
  • Año: 2.004


Cuando menos te lo esperas, va la vida y te sorprende, tanto tiempo de vacío que se llena de repente.

He vuelto ver a un buen amigo, a mi colega de siempre, ese que nunca se olvida, ese que vive en tu mente.

Como celebrando un gol nos pegamos un abrazo, parecíamos dos críos nerviosos por encontrarnos.

Como te trata la vida, como te tratan los años, que alegría volver a verte y ver que en ti nada ha cambiado.

Y de repente ser paró el reloj y volvimos a cantar letrillas por José, un bocata, una cerveza por el callejón y sentí con alegría como nos aplaudía el corazón.


Y volvimos a ser guerreros por la libertad y la luna nos prestó la llave de todas las calles de la ciudad.

Y volvimos a sentirnos compañeros de los gatos, maullando en el tejado de la princesa del barrio, volvimos a ponerle pegamento a nuestras vidas y a cantar por Camarón en todas las esquinas.


Paseamos por el barrio rebuscando en sus paredes, los nombres de viejos colegas con los nuestros aparecen, éramos una familia que se divierte y se defiende, cuantas guerras en la espalda, guiñándole un ojo a la suerte.
Y de repente ser paró el reloj y volvimos a cantar letrillas por José, un bocata, una cerveza por el callejón y sentí con alegría como nos aplaudía el corazón.


Y volvimos a ser guerreros por la libertad y la luna nos prestó la llave de todas las calles de la ciudad.

Y volvimos a sentirnos compañeros de los gatos, maullando en el tejado de la princesa del barrio, volvimos a ponerle pegamento a nuestras vidas y a cantar por Camarón en todas las esquinas.


Y volvimos a sentirnos como lobos callejeros, fabricantes de las risas, buscadores de respeto, volvimos a apretar el cinturón de nuestras vidas y a cantar por Camarón en todas las esquinas.


Y volvimos a ser guerreros por la libertad y la luna nos prestó la llave de todas las calles de la ciudad.

Y volvimos a sentirnos compañeros de los gatos, maullando en el tejado de la princesa del barrio, volvimos a ponerle pegamento a nuestras vidas y a cantar por Camarón en todas las esquinas.


Y volvimos a ser guerreros por la libertad y la luna nos prestó la llave de todas las calles de la ciudad.

Y volvimos a sentirnos compañeros de los gatos, maullando en el tejado de la princesa del barrio, volvimos a ponerle pegamento a nuestras vidas y a cantar por Camarón en todas las esquinas.


Onion -  Celso

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Mensaje de texto.

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Tiene más de 48 horas, ya no compite por la portada.

Hoy que resumo los sabores que me dejan los años, sueños, errores, muecas insensatas y camino dado, me atraviesa la piel la fría sensación de un punto aparte, como si fuera posible enmendar el trazo, pasar el corrector a los meses y ofrecer un texto nuevo, un intento corregido, nuevo maquillaje y hasta creerse firmemente que los sabores extraños son nuevos, son otros, son solamente.


Qué miedo. Creo que la locura del exceso de errores me atiborra la mente y me hace creer, en un reflejo engañoso, que mi yo de detrás del vidrio es el verdadero, aquél que camina recto por la vida y que no se arrepiente de nada.


Qué locura. El mensaje llegó justo a la una de la tarde, directo al móvil, directo a la médula.


Provenía de internet, así que no tuve cómo saber de quién se trataba, pero pude sospecharlo. Me cogió con una copa de pisco. He resuelto que en este nuevo quiebre daré la bienvenida no solo a la adultez, sino al pisco y al vino como compañeros gentiles y amables de mi soledad.


La copa de pisco, confundida con el vibrador del pequeño teléfono, supo más fuerte que de costumbre, y me llenó de intranquilidad en ese día lleno de voces, lleno de gente, lleno de todo y de nada a la vez.


La frase era contundente, unas líneas mal escritas como siempre, pero que sabían como alterar mi conciencia. Acaso ella sabía como hundirme en la miseria. Traté de olvidar pero no pude, insistí con mi lectura de Pio Baroja pero fue inútil.


Comencé una nueva copa de pisco, pero no había forma de disipar la niebla espesa de mi desasosiego. Me confundí entre páginas y sorbos, entre voces y llamadas de buenos augurios y mejores deseos, muestras todas de cariño gratuito al que me he hecho acreedor en estos tantos años de lamentable existencia, de todo un poco, creo yo.


Esa mañana, al despertar, sentí la misma estúpida sensación que ya me había molestado antes, años antes. Era ineludible, otro quiebre había llegado con la mañana de aquel martes trece, como a los once, como a los veintidós, como de seguro sucedería en sucesivos períodos endecanuales por el resto de mi vida, de mi lastimada vida.


Días atrás, mientras conversaba con mi amigo de Los Claveles, había expuesto mi teoría de los oncenios para graficar los quiebres o cortes que me han agobiado desde niño. A los once (le dije) comencé a sentirme un niño solitario, no por falta de afecto ni de atención sino porque la soledad se hizo mi sobra feliz, una especie de hada madrina, mi mejor compañera, la que iría descubriendo cada pequeña e insolente cana aparecida entre mis negros cabellos adolescentes, la que me susurraría al oído en medio de mis alocados y húmedos sueños, la que me ayudaría luego de alguna que otra frustración, alguna que otra mala tarde, la que sería cómplice de mis primeras mentiras grandes, la que me ayudaría a hacerlas más grandes, maduras, fuertes, permeables y, sobre todo, creíbles.


A los veintidós (seguí diciéndole) tras despedirse de mí la adolescencia, la timidez y la ingenuidad, apareció de forma siniestra la sórdida soledad, con formas humanas esta vez, viciosamente ataviada y desesperada en hacerme notar las ventajas de lo decadente por encima de los virtuoso.


En esa época conocí a los monstruos de la “Cafeta” y bebí de sus mágicas pociones, me deleité en sus enredados esfuerzos por llamar la atención del mundo y del buen hado, aquel que posee el secreto de la normalidad. Por esos años, mi alimento fue la locura y mi bebida la miseria, me debatía a diario entre los anhelos y los desvaríos, tratando de olvidar que la gente que me rodeaba era parte de mí y de una salvación que, en realidad, no quise buscar ni mucho menos encontrar. Hasta mi estúpido metabolismo cambió cuando dando paso a la inefable predisposición para aumentar de peso.


Mi complicidad con la soledad tomó nuevos rumbos. Ahora las mentiras se hacían verdades, se entumecían mis dolencias, se reforzaban mis temores, cobrando vida propia y asumiendo la figura fantasmal de los negro, lo total, lo absoluto.


Buscaba el amor pero no sabía dónde (acaso por idiotez, acaso por negación) y lo hallé dentro de una chica estupenda, la chica de quince con alma de buena y corazón de gigante, la que me regaló desde decencia hasta cordura, y no era un error ni un fantasma, ni un sueño lindo, era tan solamente (como decía Martín Cervetto) la maldita realidad. Me alejé de todo y de todos para vivir mi propia mentira, quizás la más grande que mis enfermos mente y corazón han desarrollado solamente para no caer en el abismo insondable de la locura y la mendicidad. Desplegué nuevas maneras de paranoia y de ansiedad, capacitándome en alquimias novedosas para mantenerme vivo a fuerza de los diario, lo hermosamente diario.


A los treinta y tres (termino ahora) me toca despedirme de la juventud y me encamino hacia el letargoso y amargado karma rutinario de los seres humanos comunes y simples. Y produce risa que me condene a algo de lo que siempre huí, de los siempre traté de alejarme, de aquella terrible comunidad de los hombres simples.


Sin embargo, la soledad sigue a mi lado, ahora convertida en un órgano interno, una parte de mi cuerpo capaz de producir sus propias emociones y expeler aromas y sensaciones. Tras los giros de curva de que me llevaron a ir desapareciendo de mi vida las mentiras increíbles que construí, conociendo a personas inexplicables y pronunciando palabras atroces, me toca enfrentar desde ahora lo más terrible y monstruoso que me pude jamás imaginar: la verdad.


Hoy, con mi copa de pisco y un libro entreabierto puedo decir que hay puertas que no deberían abrirse o, en todo caso, no tan tardíamente. Por mi boca, por mis ojos y por mi piel siento que se despliegan esfuerzos innombrables por reconquistar las cordura perdida, pero veo que los días pasan y mi mente, exhausta ya, no quiere rendirse a la esperanza y al optimismo, por el contrario, mi eterna vocación tanática cobra nueva vida y se instala en mi sala, a mi lado, bebe conmigo, lee conmigo, siente lo que yo, se alimenta de mí.


Desde que la conocí no ha habido paz en mi vida, y esa es razón suficiente para pasar esta página lamentable de mi cumpleaños y servirme otro Bacardi, sin dar más importancia a ese mensaje cuidadosamente pensando para causar el efecto formidable de hacerme llorar. Si fuera tan fácil hacerme llorar sería feliz (aunque la paradoja no sea entendida), pero con las penas que ella mismo me causó se agotaron mis lágrimas y desde aquello mi alma está dormida a esfuerzo propio y no por cansancio necesariamente.


Pero con estos años las personas y los cariños han aumentado, cosechando no se qué emociones improvocadas, pero lo cierto es que ahí están, a mi lado, dándome fuerzas y buenos deseos. Los amigos de siempre, con sus abrazos y bromas y los nuevos con mensajes de optimismo y esperanza.


Trato de sobrevivir cada día a la tortura del despertar, aquellas viejas letanías de rutinas inmemoriales que he alimentado alucinadamente en tantos años, más treinta al fin y al cabo. Y están los amigos especiales, lo que me dejan ser, lo que ven el lado oscuro de mi luna, lo que pueden ver mi reflejo en los tontos espejos que voy construyendo para esquivar el paso de la muerte, a veces disfrazada, a veces no.


Y está ella, Nuria, mi nueva razón, mi nueva esencia, aquella que con una manita estirada o esa sonrisa coqueta me arrebata el espíritu, pero que me despoje de mi alma laberíntica para que ella pueda sentirse amada me rescata, me alimenta. Nuria es y ya no importa nada más, en ella está mi optimismo y mi esperanza, si alguno de ellos cabe para mí.


Al final del día vuelvo a buscar en mis mensajes recibidos. El celular me muestra intransigentemente la pantalla nefasta con aquel mensaje que quería olvidar. ya no queda más Bacardi ni ganas para seguir terqueando la lectura. Ya no quedan ánimos para seguir adelante, la noche lo cubre todo y mi cumpleaños se termina.


Los amigos se fueron, mi madre se fue, con la mirada triste y la sonrisa cálida. Nuria está dormida. Beatriz pretende ser feliz, a pesar de todo. Y yo, mirando la pequeña pantalla, susurro el mensaje lapidario, más para dentro que para el mundo, después de todo el mundo carece de sentido en este momento porque ya mi cuerpo así lo siente, mi alma así lo exige; los latidos se aceleran, he cambiado al Bacardi para darle continuidad a la espera lenta del sueño, el único que me arrancará de la vigilia impenitente, el único que me reunirá con la gigante soledad íntima que me ulcera desde dentro; el ron se hace largo, su acidez perfora mis sentidos, busco con desesperación unos quesos en el refrigerador, anhelo sentir a mi lado el calor de la trágica noche, el ron me sumerge en el olvido, ya ni sé que día es, o será que no quiero que el día termine, tal vez mi conciencia entretenida en los desvaríos propios del alcohol se resista a la idea de dormir pensando en la remota posibilidad de no despertar; y recuerdo que la idea de la muerte estuvo tantas veces cerca, fue tantas veces mía, que me exacerba el espíritu comprobar que al menos soy cobarde de esa extraña manera; y de pronto me asalta una feliz visión, veo frente de mí a Josemi, sentado en el gastado sofá color café, con las piernas cruzadas, esas largas divertidas piernas transeúntes que tanto recorrieron en busca de alguna verdad, y me lanza su mirada inquisidora, curioso e interrogante, sabiendo de mis angustias, leyendo mi mente, y le pregunto por qué se fue cuando yo más lo necesitaba, y por qué no está ahora que todo es confuso, que la verdad ha llegado a mis sienes y el sudor viene desde el fondo de mis pies cansados hacia el cabello enredado de cada vez, y mirándome prefiere darme una sonrisa, con su diente salido, con sus ojos verdes, con su rostro pálido, envuelto en su propia luz final de aquel día, confundido entre niebla y mirada, entre lluvia y Magdalena; y se va y me deja solo con mis sedientas palabras, hablando con mi sombra, hundiéndome en mi propio sofá gastado, con sabor a sal en los labios, con los ojos ensangrentados, con la piel abierta, con la mente desnuda, con mis demonios en derredor, esperando el momento último, sabientes de que la completa expulsión quizás nunca se de; y veo los rostros de todos los cuerpos amantes, sus lamentables emociones, sus nombres irreconciliables, sus sexos olvidados, y la veo a ella con la cara desgarrada monstruosamente feliz triunfante sin amor, sin luz y sin alma gritando a baladro vivo entre lágrimas secas y risas descaradas con la garganta abierta expeliendo los hedores de todas las vidas malogradas y los aromas de todos los momentos de mierda que jugó, ganó, perdió y quedó entrampada entre las piernas del mundo sin remedio que nunca lo vio nacer o en todo caso lo malparió para castigar a los enfermos del espíritu que se dedican a destruir los sueños irresueltos de aquellos miserables seres humanos empobrecidos que pueblan la tierra; y la oí gritar mi nombre y sonaron las trompetas del infierno en mi cerebro cuando abrió sus labios para decirme, disparando justo al medio del alma, al entrecejo adormecido, “que triste es llegar a viejo y no saber lo que es el amor”.


Tomé la botella de bacardi, o lo que quedaba de ella, y la vacié sobre mi cuerpo, ya insensible, ya furioso, y, mirando fijamente el encendedor sobre la mesa de centro, invoqué a Josemi y a los fuegos eternos, susurré el nombre maldito del gran amor de mi vida, hice mío el mensaje aquel, reviví como en un carrusel demente los pasajes más obscenos de mi hipócrita vida, disfruté y lamenté en fracción de segundos las mismas cosas que me tomó años aceptar, me deleité artificialmente en el demente espectáculo de la complicidad que puede desprender el fuego confortante, releí el mensaje, sonó el móvil, una voz infernal me apuraba los músculos, mi mente a ebullición negándolo todo, busqué el encendedor, tomé el móvil, pulsé “contestar”, era su voz, sin más reparo me desgarré en llanto, te extraño, te amo, y no pude más, me quedé oyendo el sonido eterno de los fuegos, me quedé ahí sentado con los ojos cerrados, bien cerrados, muy cerrados.


Onion - Estefan

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Con las cuerdas rotas.

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  • Título: Con las cuerdas rotas.
  • Autora: Soraya Raquel Lamilla Cuevas.
  • Editorial: Norma.
  • País: Colombia.
  • Año: 2.006.
  • ISBN: 9580496838.

Sé que hay muchas preguntas incontestables, que la esperanza no se muere conmigo y, sobre todo, que mi misión no termina con mi historia física. Es por esto que durante estos últimos meses he dedicado mis energías a escribir, línea tras líneas, alternativas a esos posibles interrogantes sin respuestas. Con el paso del tiempo, estas líneas se convirtieron en páginas, y éstas, a su vez, han formado un libro. Un libro lleno de experiencias consistentes y llenas de sinceridad. Un libro que al igual que mi música y mi tarea, sólo sería un mensaje sin destino si no tuviera el apoyo de ustedes.


Soraya escribe “Con las cuerdas rotas” en los últimos diez meses de vida, antes de que el cáncer de mama se la llevara la mañana del 10 de mayo de 2.006. Tenía sólo 37 años.


Esta es, como dice la portada de su libro, una historia de perseverancia, un legado de esperanza cedido a ella por las tres grandes mujeres de su familia, partícipes directas de su destino, y plasmado por Soraya en este libro lleno de fuerza y sabiduría.


Con las cuerdas rotas relata no sólo sus experiencias de lucha contra la enfermedad, sino también lo vivido junto a su madre, su tía y su abuela. La fuerza de esta última al enfrentar el dolor, la vergüenza, la aceptación de la mortalidad, la verdadera identidad de una mujer y su belleza, siendo la primera de la familia en portar este mal y en años en que la ciencia no estaba tan avanzada.


Este libro está plagado de enseñanzas, un conocimiento adquirido por el valor de apreciar la amistad, la familia, la salud, y conservar la fe transmitiéndola por generaciones. Un libro sobre la aceptación de la vida, sobre lo verdaderamente valioso, sobre los premios y medallas intangibles por la que uno se puede sentir realmente orgulloso.


Soy cantautora, música y productora. He recorrido el mundo con mis canciones, he aparecido en incontables portadas de revistas, he conocido buena parte de los grandes ídolos que han influido en mi estilo musical. Las paredes de mi estudio están forradas de discos de oro y reconocimientos, y en estos últimos años me he convertido en una ferviente defensora de los pacientes de cáncer y su portavoz. Pero no son estos los logros que más me enorgullecen. Soy además nieta, sobrina e hija de tres mujeres que murieron de cáncer de seno. Y escribo estas palabras como una mujer que ha superado el tiempo de vida proyectado desde su diagnóstico de cáncer de seno en un estado avanzado…


Esta es mi historia, contada a través de sus vidas. Su ejemplo me enseñó el sentido de estar viva. De ellas heredé el valor para enfrentar lo incomprensible, con dignidad y amor. Me mostraron cómo vivir, cuando la vida misma está llena de incertidumbres y que la certeza de la muerte de un hecho inocultable. Me entregaron una herencia llena de retos físicos y emocionales. Cada uno de ellas tomó opciones diametralmente distintas para afrontar la enfermedad y siento por tanto muchas veces que me dejaron unas claves indescifrables para poder escoger el mejor camino a seguir.

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Marco Antonio Solís.

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marcoantoniosolis Hablar de Marco Antonio Solís, es sinónimo de evolución, de crecimiento y de realización. En su mentalidad solo existe la idea de superación como artista. En su alma, la constante búsqueda de su propio ser.


Marco Antonio Solís es pionero del género musical grupero en México. Su etapa con el exitoso grupo “Los Bukis” lo convirtió en un compositor reconocido no sólo en su país sino en toda Latinoamérica.


Su carrera se catapultó cuando interpretó un viejo tema de su propia inspiración, que en sus inicios escribió para una mujer. Casi 15 años después decidió hacer una nueva versión de “Si no te hubieras ido”, la cual se transformó en todo un fenómeno.


Marco Antonio Solís nació el 29 de diciembre de 1.959 en Ario de Rosales (Michoacán – México), bajo la influencia de Capricornio, un signo que los astrólogos tachan de testarudo y trabajador nato. Aunque la testarudez no ha sido confirmada, sí la pasión por la música y el trabajo duro con los que incursionó en el ambiente musical junto con su hermano, Joel Solís. Cuando sólo contaba con 12 años lanzaron sus primeras grabaciones con el nombre de “Los hermanitos Solís”.


Estos inicios de Marco Antonio se remontan a principios de los años setenta, cuando comienza a forjarse como intérprete, compositor, arreglista y más adelante también como productor.


Es en esa época cuando desarrolla junto con su hermano Joel el concepto del grupo “Los Bukis” (que en un dialecto indígena quiere decir los jóvenes), uno de los máximos exponentes del género grupero y de los más populares en México, Estados Unidos, Centro y Sudamérica. El primer álbum en su carrera fue “Falso Amor (1.975)”.


El sonido generado por “Los Bukis” creó un nuevo estilo en la música mexicana y con ello la agrupación encabezada por Marco Antonio Solís se transformó en una de las más importantes. Entre los temas más representativos del grupo se encuentra Tu cárcel”, Cómo fui a enamorarme de ti”, Tus mentiras”, Si me recuerdas”, entre otras.


Parecía que no había nada que pudiera detener al grupo, pero después de varios rumores que apuntaban hacia problemas entre los integrantes, Marco Antonio salió de la banda y emprendió su carrera como solista, llegando incluso más lejos que en su etapa anterior.


Los últimos trabajos con el grupo fueron “Quiéreme (1.993)”, “Inalcanzable (1.994)” y “Por amor a mi pueblo (1.995)”. Por su parte el resto de los integrantes de “Los Bukis” probaron suerte bajo el nombre de “Los Mismos”, pero jamás alcanzarían los niveles de “Los Bukis”.


En solitario los trabajos de Marco Antonio han sido “En pleno vuelo (1.996)”, “Marco Antonio Solís (1.997)”, “Trozos de mi alma (1.999)”, “Más de mi alma (2.001)”, “Tu amor o tu desprecio (2.003)”, así como “Razón de sobra (2.005)” y “Trozos de mi alma 2 (2.006)”.


A lo largo de su carrera ha sido acreedor a infinidad de premios y reconocimientos, desde Premios Lo Nuestro, Latin Grammy, Billboard y muchos más.


Entre los intérpretes que le han grabado temas están María Sorté, Olga Tañón, Laura Flores, Ana Bárbara, Rocío Dúrcal, Lucero, Enrique Iglesias, Dulce, entre otros.


2.007 fue un año de mucho trabajo para este mexicano, ya que sacó su disco Marco Antonio Solís “La Historia Continúa parte 3”, este material incluye temas tan populares como “Mi eterno amor secreto”, “En mi viejo San Juan” , y “Si no te hubieras ido”.


El trabajo de Marco Antonio Solís fue constante en 2.008, año en el que realizó una presentación muy importante en España, de donde se desprende el disco en vivo “Una Noche en Madrid”.


Otro álbum se agregó ese 2008 a la lista de este excelente cantautor, el material fue llamado “No Molestar” y con su aparición Marco Antonio celebró sus más de 30 años de trayectoria artística.


El álbum esta producido por el reconocido productor Homero Patrón y tiene 10 nuevas canciones repletas de emociones y sentimientos que todo ser humano experimenta a lo largo de su vida.


Fue tal el apoyo por parte del público a este CD, que a tan solo 3 semanas de haber salido “No Molestar” se colocaba en los primeros lugares de venta por sus más de 240.000 unidades colocadas.


La emoción y sentimiento que Marco Antonio Solís plasma en cada una de sus canciones no pudieron faltar en esta nueva producción. Prueba de ello son los tracks Orgullo de metal, Luna llena, Hasta cuándo, Te lo puedo asegurar, Quién sabe tú, Si me lo puedo quedar, Nada me recuerda a ti, Tú otra vez, Sea pues por Dios, y el tema que le diera nombre al álbum.


La carrera de este gran "Poeta del Siglo" ha sido homenajeada en muchas ocasiones, pero cabe resaltar el tributo que le hizo el salsero Tito Nieves con los discos ”Canciones clásicas de Marco Antonio Solís (2.007)”, y “Tito Nieves Dos”, Canciones clásicas de Marco Antonio Solís.


Marco Antonio Solís es un romántico empedernido, el cual ha trabajado para llevar su lírica y música apasionada a todos los fans que ha enamorado.


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Lo que te toca / No molestar.


Onion Cristina

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Diario de una estancia en la Residencia.

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Con el permiso de Estefan voy usar la categoría “Cosas mías” para relatar en este post mi estancia la última semana de Agosto en el CHOU (Complejo Hospitalario de Ourense) y así por lo menos para que cotilleéis un poco.


Lunes, 24 de Agosto

Entre sobre las 09h20 por la puerta de urgencias debido a una dolencia estomacal (no pongo detalles porque no me gusta ser escabroso ni caer en el morbo) que me motivó a estar en la UCI.

Por la tarde recibí la visita de mi madre (que tenía pensado quedarse hasta el 6 de Septiembre en la playa), me pusieron cinco puntos de sutura en la mandíbula inferior por motivo de una caída en el baño que tuve.


Martes, 25 de Agosto.

Ese día ya salí de la UCI y por la tarde ya me habían trasladado a planta, en el cual, mi compañero de habitación era un hombre de unos 75 años.


Miércoles, 26 de Agosto.

Tumbado en la cama todo el día y viendo como mi compañero desayunaba, comía, merendaba y cenaba, cosa que yo no podía porque al ser un problema estomacal y hasta que no averiguaran el motivo no me podía alimentar, y claro, ver al otro comer se me ponían los dientes largos (como una morsa) y se me caía la babilla.


Jueves, 27 de Agosto

¡¡¡ Por fin empecé a comer !!!, una dieta blanda sin grasa, sin sal y todo desnatado, pensé que me moría del asco, pero al final le cogí el gusto a este tipo de comida.

El desayuno nos lo daban a las 08h00, la comida a las 13h00, la merienda a las 17h00 y la cena a las 20h00. Aquello parecía el horario de comidas de una casa inglesa.


Viernes, 28 de Agosto

Una vez que ya me dejaron levantarme de la cama, pero eso si, de la cama al silla que había al lado de mi cama y nada más, no debía de hacer mucho esfuerzo.

Y mirando por la ventana de mi habitación observé que daba al edificio de consultas y revisiones, concretamente al de otorrinologia y me fijé en el siguiente detalle:

Hay cuatro médicos, divididos en diferentes habitaciones, entran a las 09h00, a las 11h00 paran a tomar el café incorporándose a las 11h30 para volver a trabajar, sobre las 12h45 vuelve a parar para tomarse otro café hasta las 13h15 (más o menos), saliendo ya de trabajar sobre las 14h15.

Eso sí, entre paciente y paciente, se tiraban como unos 10 minutos o escribiendo sabe Dios el qué o navegando en Internet.


Sábado 29 y Domingo 30 de Agosto.

Esos dos días fueron un total coñazo, paseando por el pasillo de arriba para abajo, si por lo menos hubiera conexión wi-fi sería un poco más llevadero la estancia, pero no, había una tele pequeña y para verla tenías que pagar unos 2.80 euros por 3 días.


Lunes, 31 de Agosto.

Después de tanta visita del medico días atrás, me comunica que no habían encontrado el motivo de mis problemas estomacales,

Y yo todo serio y con cara de cabreado le suelto: “A ver si resulta que sin darme cuenta por la noches me transformo en vampiro y al elegir a una víctima resulta que tenía la sangre mala y por eso estoy aquí ingresado”.

A lo que me contesta el médico después de una leve carcajada: “Por lo menos veo que tienes un buen sentido del humor”.


Martes, 1 de Septiembre.

Libre, como el sol cuando amanece ya soy libre… como el mar…

Salí de la residencia a la 13h00, ya que los cabritos no quisieron darme de comer.


Detalles:

Pijama: Un pijama cantoso, con un pantalón de talla 56 y tenía que atármelo, cosa que parecía que no tenía culo y me sentía como si hubiese adelgazado muchos kilos.

Aunque lo más curioso, es que en los pijamas suele llevar el nombre SERGAS (Servizo Galego de Saúde), pero en el pantalón leí “Hospital de Valdeorras”, y por lo que yo sé, ese hospital está unos 60 kilómetros (así a ojo), vamos, que los de la lavandería se debieron de equivocar.


Enfermeras: Más majas que las pesetas, siempre al cuidado tuyo, dándote mimos y que no te faltara de nada.

¿Os acordaís de los primeros capítulos de la serie “Médico de Familia” donde aparecía Gertru (Lola Baldrich) con muchos pins y la bata corta. Pues aquí había una parecida, un poco más mayor pero con un tupe casi al estilo Elvis Presley, labios pintados y rojos y tres pares de gafas.


Bueno, hasta aquí este ha sido un resumen de mi “última semana” de vacaciones, no quise entrar en más detalles porque no quería caer en el mal gusto ni en el morbo.

¡¡ Un abrazo para ellos y un besito para ellas !! (los que esteis leyendo este blog) y aquí habrá Celso para rato.


Onion -  Celso

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Barrio Sésamo.

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Si hay un programa infantil que todos recordamos y recordaremos ese es “Barrio Sésamo”, el programa infantil por excelencia que estaba enfocado a niños en edad preescolar pero que al final acabábamos viendo todos por ser parte de un contenedor infantil donde había series de todo tipo.


“Barrio Sésamo”, originalmente llamado “Sesame Street” nació de la mano de Jim Henson en 1.969, emitiéndose en la cadena pública de Estados Unidos durante todos estos años (y aún sigue emitiéndose). El programa buscaba un entretenimiento educativo, ya que buscaba que los niños aprendieran con las aventuras de los diferentes personajes en forma de marionetas (llamadas teleñecos más adelante). Así nos podíamos encontrar un sketch donde te enseñaban a lavar los dientes o donde te contaban sin que te dieras cuenta que había que respetar a todo el mundo, ya fuera negro, blanco o de color azul.


El programa tuvo tal éxito que se internacionalizó rápidamente, pasándose a emitir en las diferentes cadenas de todo el mundo. Pero esta internacionalización no fue una simple traducción del programa, sino que en la mayoría de países se realizó una adaptación del formato.


Versión en España.

caponata En España, por ejemplo, al principio se emitió la versión doblada dentro del programa “Un globo, dos globos, tres globos”, pero debido al fracaso se decidió adaptar también el formato, naciendo en 1.979 el “Barrio Sésamo” que conocemos, donde el 50% del programa estaba sacado de la versión original y la otra parte estaba hecho aquí. ¿Quién no recuerda a La Gallina Caponata o al feo caracol Perezgil?. Estos personajes duraron hasta 1.983, donde TVE decidió cambiar a los dos personajes protagonistas por un elenco mucho más amplio y que permitía hacer muchas más historias. Así nacieron Espinete, Don Pimpón, el panadero Chema y el resto de habitantes del barrio.


barriosesamo Estos nuevos habitantes del barrio tuvieron mucho más éxito que los anteriores y han quedado en la memoria de todo niño de aquella época.


Todos queríamos lavarnos los dientes a la vez que Espinete, también queríamos ser como Don Pimpón, viajando a multitud de países con el Maharajá de Kapurtala y comer en la panadería de Chema, cuyos pasteles eran los más ricos del mundo, según decían.


El programa terminó en España después de cinco años con Espinete debido a que TVE lo reemplazó por una producción enteramente nacional, “Los Mundos de Yupi”, una serie que pese a ser muy similar a “Barrio Sésamo”, no cuajó debido a que la mayoría de niños (entre los que me incluyo) lo odiamos por hacer desaparecer a nuestro querido erizo rosa.


Personajes:

Aparte de los personajes nacionales, “Barrio Sésamo” tenía muchos más personajes que pertenecían a la parte internacional del programa.


coco02 Coco: Esta marioneta azul no enseñaba las cosas más básicas, como la diferencia entre cerca y lejos. Se transformaba habitualmente en SuperCoco y también en el sheriff Coco, con su fiel compañera la Jaca Paca.




ranagustavo La rana Gustavo: El reportero más dicharachero de Barrio Sésamo. Es sin duda el personaje más famosos de Barrio Sésamo y ha aparecido en tantas series y programas que se ha convertido en un símbolo de la cultura popular, apareciendo incluso en programas de la actualidad como “Padre de Familia”.



peggy La cerdita Peggy: La novia oficial de la rana Gustavo. Se enfadaba cuando la llamaban cerda y, viendo como se las gastaba, no era nada recomendable hacerla enfadar, ya que no hubo vez que no salieran miembros peluchosos disparados por pantalla.




condedraco El conde Draco: Una imitación de Drácula pero haciéndolo muy despistado. Le gustaba la luz y también contar, haciendo así que los espectadores aprendieran fácilmente a contar.




triqui Triqui, el monstruo de las galletas: Que decir de Triqui. Le gustaban las galletas y solo eso. Cada vez que nos intentaba enseñar algo, aparecía por medio un plato de galletas y se las comía rápidamente. Era uno de los teleñecos que hacían más gracia sin duda.



epiiblas[1] Epi y Blas: Dos amigos que dormían juntos. Blas era el más cascarrabias y Epi el más soñador y extrovertido. Siempre aparecían en su habitación con Epi intentando hacer alguna idea disparatada y Blas riñéndole por hacerla, algo que no paraba a Epi hasta que caía desmayado por cualquier cosa.




Onion -  Celso

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